Andreu Muntaner i Darder (socio de honor 2017)

Todas las ciudades tienen mil y una historias que, bien contadas, nos producen un placer muy especial, sobretodo si es nuestra ciudad. Es como cuando nos cuentan parte de la biografía de una persona o de nuestra família y nos hace pensar si tenemos algo que ver, si nos influye o si nos ha influido. Además de estas emociones que nos producen los relatos de las historias de la vida de las personas o de las ciudades, también hay otro impacte, más invisible i más lento: el sentido de pertenencia que nos provocan. Nos gusta que nos cuenten historias de nuestra ciudad, nos hacen quererla más, nos hacen sentir que somos parte de ella. También sentimos que esta es parte de nosotros, la apreciamos más y, por tanto, también queremos cuidarla y mejorarla.

 

Por todo lo que hacen, calladamente y con mucho esfuerzo, casi sin recursos, las personas historiadoras y las narradoras de historias de la ciudad merecen todo el reconocimiento de la ciudadanía, ya que, además de conseguir que nos lo pasemos bien, hacen que la valoremos más y que más gente también la quiera. La fotografía es un medio muy potente para dar testimonio de muchas historias de nuestra ciudad. Nos cuentan muchas cosas de Palma y nos permiten explicar muchos procesos por los cuales ha pasado esta ciudad y que explican, en parte, lo que le pasa ahora. Todo para llegar a una conclusión: la ciudad tiene una historia que tenemos que jugar a descubrir continuamente, para que no se convierta en una ciudad sin historia.

 

Andreu Muntaner i Darder es un hombre inquieto. Interesado en la cultura y enamorado de su tierra. Aprendió geología en Tarragona, con Bartomeu Darder Pericàs y su hijo Josep Darder. Colaboró en el MOPU y trabajó en GESA durante muchos años. Gracias a ello, tuvo oportunidad de participar en la construcción de los pantanos del Gorg Blay y Cúber, hizo las fotografías aéreas y el seguimiento de la construcción.

 

Como geólogo llevó a cabo investigaciones sobre el Myotragus y el Cuaternario, especialmente en el área de Es Carnatge, donde puso de relieve la singularidad geólogica de este espacio del Cuaternario en Mallorca. Fue cofundador de la Societat d’Història Natural de les Balears.

 

El interés por la fotografía le viene de família: su tío Toni Porcell ya hacía. En la primera mitad del siglo XX, este señor era aficionado al ciclismo y a la fotografía, con su grupo de amigos recorrieron Mallorca e hicieron fotos de las excursiones; imágenes que fueron el germen de la colección de Andreu Muntaner Andreu. Recibió esta herenciay durante toda su larga vida se ha dedicado a coleccionar imágener de Mallorca. Fotos que le daban o que compraba en alguna feria o puesto, cuando nadie las quería porque la gente no era consciente del interés que tenían. Noventa y un años dan para mucho y, hoy, la colección es un elemento de consulta fundamenta para conocer la evolución de Mallorca, entre 1856 y los años sesenta del siglo XX.

 

Además de fotografías y postales, la colección Andreu Muntaner está formada por máquinas fotográficas y proyectores de imagen. Hay máquinas de estudio otras muy curiosas e interesantes para conocer la evolución de las técnicas fotográficas de aquel tiempo. Las postales y las fotografías de la colección están ordenadas en cuatro apartados:

  1. Palma. Organizada en cinco secciones: Fotografía aérea; la Seu y el muelle viejo; la Seu interior y exterior; el muelle desde la Seu; y el muelle desde Can Sales.
  2. Pueblos. Ordenadas per orden alfabético y temático (molinos y norias, tranvías, tren, pueblos, retratos).
  3. Fotos estereoscópicas.
  4. Negativos y positivos de vidrio.

Las imágenes hablan por si mismas del cambio que ha experimentado la ciudad en el último siglo. De hecho, se puede ver cómo el mar se ha alejado de la ciudad: el paseo de la Riba nadie sabe ahora dónde estaba; el mar que rodeaba la Seu ha sido reemplazada por un lago artificial y un río de coches pasa por delante; la construcción del Paseo Marítimo hizo desaparecer los baños de s’Aigo Dolça, y desde este paseo, convertido en puerto deportivo, los barcos casi no permiten observar el mar; la cala de Portopí es una base naval; el Molinar, tan sobrevalorado hoy, es difícil de reconocer en las fotos antiguas… Cambios que han transformado completamente la fachada marítima de Palma y que gracias a la colección y a la información de Andreu Muntaner i Darder, podemos documentar y disfrutar.

 

Imagen de la inauguración de la exposición-homenaje a Andreu Muntaner «Un recorrido fotográfico por la fachada marítima de Palma (c.1860-1960)», organizada por el ASIM, el Museu Krekovic y Palma XXI (18/10/2017). De derecha a izquierda: Maria del Mar Gaita (Museu Krekovic), Dolores Ladària (Palma XXI), Francesc X. Bonnín (ASIM), Rafel M. Creus (director insular de Cultura), Andreu Muntaner i Darder, Francesc Miralles (conseller de Cultura, Patrimoni i Esports), Andreu Muntaner Sans i Jaume Gual (Palma XXI).

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