• Jaume Garau
  • Secretari de Palma XXI
  • feb 2020

El poder de AENA

El destino de Palma y de toda Mallorca está ligado al sector aéreo desde hace 60 años y lo seguirá estando en el futuro. Cuando decimos que el principal sector de nuestra economía es el turismo, ocultamos que en realidad es el sector aéreo. Concretamente el Aeropuerto de Palma. Lo sorprendente es que la gestión de esta infraestructura, que posiblemente sea la más importante de la isla, esté gestionada sin contar con la sociedad civil mallorquina, que sus planes no incorporen la realidad de la saturación turística de la isla. Parecería que para Aena nuestra isla solo importara por su aportación a la cuenta de resultados, que por cierto es elevada. Debe de haber sin duda un modelo de gestión más abierto y más dialogante.

El sector aeronáutico se enfrenta a muchos retos. ¿Cómo dar respuesta a la imparable demanda mundial de vuelos entre ciudades, entre países y entre continentes? ¿Cómo salir de la fragmentación empresarial? ¿Cómo hacer frente al cambio climático que tan relevante es para el sector?

Aena es una S.A., mitad publica (51%), mitad privada (49%), siendo el gestor aeroportuario más importante del mundo, con 265 millones de pasajeros y 4.000 millones de ingresos en el 2018. Muy por encima de sus competidores más próximos, el conglomerado empresarial del aeropuerto de París y del de Londres, a pesar de que sus tarifas son las más bajas del mercado de los grandes aeropuertos. Es impresionante su capacidad de generar recursos económicos, con ingresos en el 2018 de 4.320 millones, el triple que en el 2015, obteniendo un beneficio neto de 1.327 millones de euros y con un reparto de beneficios del 80% , es decir 1.0621,6 millones de euros.

Desde el 2018 su Presidente es Maurici Lucena, que fue portavoz durante tres años del grupo parlamentario socialista en el Parlamento de Cataluña. El Gobierno se asegura la mayoría de votos del consejo de administración (15 consejeros) designando a 10 consejeros con carácter nato en virtud de sus puestos en ciertos organismos de la administración del Estado, y cuatro consejeros independientes. Finalmente, la persona que representa la parte privada es el consejero Christopher Anthony Hohn, quien controla de forma directa e indirecta más del 12% de la compañía. El resto del accionariado está representado en paquetes menores en posesión de inversores institucionales, en muchos casos internacionales, y retal.

Su Plan Estratégico contempla, en la página 20, que el tráfico aéreo mundial se va a duplicar en los próximos 20 años. Agárrense los cinturones que vamos a despegar: pasaremos de 4.300 millones de pasajeros del año 2018, a 8.600 millones ante del 2040.

La España turística está muy bien situada para captar parte de ese crecimiento del mercado. Decimos la turística porque no pasa lo mismo con la otra España. Según los datos de la contabilidad analítica por aeropuertos del año 2014, (el último año para el que se desglosan datos económicos por aeropuerto), del total de 47 aeropuertos españoles que gestiona AENA, solo 13 dan beneficios. Palma es el tercero, después de Madrid y Barcelona. Según esos datos, con 277 millones euros de ingresos, Palma aportó al conjunto de Aena 158 millones de beneficios. Para el 2018, asumiendo que la rentabilidad relativa de los diferentes aeropuertos se mantiene estable, podríamos estimar unos beneficios cercanos a los 300 millones de euros.

Por contra hay 20 aeropuertos con resultados negativos. Por lo tanto para seguir teniendo buenos resultados económicos, Aena tiene que seguir creciendo en los aeropuertos más rentables: Barcelona, Madrid y Palma. De Barcelona y Madrid sabemos lo que Aena quiere hacer porque está en su Plan Estratégico. De Palma sabemos que se quieren invertir 260 millones en cinco años. Según lo que ha enunciado su Director, estas inversiones suponen mejoras de la eficiencia de los servicios, pero no aumento de pasajeros. Las entidades sociales estamos seguras de que con estas mejoras se pretende el crecimiento del volumen de pasajeros, ya que Aena quiere seguir obteniendo grandes beneficios económicos.

Visto que el poder político dominante en Aena está determinado a llevar a cabo estas inversiones, quizás nuestra esperanza está en la parte privada de Aena. Dependerá de la estrategia que tenga Christopher Hohn. Este señor es el contrapoder privado en el seno de AENA. De extracción social humilde, becado y doctorado en la universidad de Harvard, con una carrera fulgurante en el mundo financiero, es una de las personas más influyentes en el sector aeronáutico, ya que también posee el 4% de las acciones de Heathrow.

Durante muchos años estuvo donando grandes cantidades de dinero a una fundación para ayuda a niños vulnerables. Recientemente ha donado dinero a grupos ecologistas, 150 millones de dólares los últimos años según el Financial Times, por ejemplo a Extinction Rebelion, entidad que ha luchado contra la tercera pista en Heatrow. Se dice de él que ha virado su estrategia y se toma en serio el reto del cambio climático, así como la reducción de la contaminación aeronáutica, ya que será el sector que genere en el futuro más emisiones de CO2.

*La fuente de toda la información sobre Aena es su propia pagina web .

*Article publicat a la secció d’Opinió de Diario de Mallorca el 19/02/2020.

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